Historia

Historia del tranvía en Rosario

Historia del tranvía en Rosario

El tranvía o tramway fue el primer intento de establecer un servicio público de transporte en la ciudad de Rosario, (Provincia de Santa Fe, Argentina), que modificaría costumbres y usos de transporte en la ciudad a partir de la segunda mitad del siglo XIX.

Rosario fue la tercera ciudad de Argentina en contar con un servicio de tranvías, luego de Buenos Aires y La Plata.

Después de algunos intentos fallidos de Alfredo de Arteaga y José J. Farrel en 1870 y de José María Galarraga un año después, el primero de ellos recibe autorización del gobierno municipal para instalar un servicio de tranvías en el recorrido desde la Plaza Lopez hasta el puerto, aproximadamente en la intersección de las actuales Av. Belgrano y calle Laprida.

El 3 de noviembre de 1872 se inauguró esta primera línea bajo la denominación de Compañía Anónima Tramways del Rosario.

El ruidoso transporte era arrastrado por una yunta de caballos guiada por el conductor o cochero, con un acompañante el mayoral y ayudados en las zonas de cuesta por el cuarteador. El servicio era bastante anárquico y las críticas abundaban.

A comienzos de 1873 se construyó otro ramal hasta la estación del FFCC Central Argentino (Corrientes esquina Wheelwright) y en 1874 se hizo otro tanto hasta el recientemente inaugurado Colegio Nacional (calle 9 de julio entre Necochea y Chacabuco). Hacia 1882 esta empresa contaba con 12 coches, 30 empleados y 60 caballos de uso diario con una cantidad mayor en los días festivos.

Posteriormente aparece en la ciudad un dinámico y controvertido empresario de origen norteamericano Rodrigo M. Ross -al que la ciudad bautizaría para siempre como Mister Ross- que con su compañía Anglo Argentino y su personalidad avasallante lleva el progreso del tranvía a zonas alejadas del centro: en mayo de 1886 se inauguró la primera línea del Tramway Anglo-Argentino, con cabecera en la estación del FFCC Central Argentino y un circuito que atravesaba el entonces pequeño conglomerado urbano rosarino.

Luego de un ensayo experimental en la ciudad de La Plata y del inicio de los servicios de tracción eléctrica en la ciudad de Buenos Aires en 1897, ya en 1899 se presentó la primera propuesta del mismo tipo de servicios en Rosario.

En 1905 a nombre de la Compañía General de Tramways Eléctricos del Rosario se inaugura la primera línea eléctrica de la ciudad, y se pone en servicio el 31 de octubre de 1906 (aunque la fecha efectiva de inicio fue la del día siguiente). En el año 2006 se colocó en esta esquina una placa conmemorativa del comienzo de los tranvías eléctricos, en la ciudad

A fines de la década de 1920, tanto la competencia ruinosa de los ómnibus particulares como la depresión económica mundial impactaron duramente en las finanzas de la empresa tranviaria, que a partir de 1927 dejó de percibir utilidades.

la liquidación de los sistemas tranviarios argentinos. En octubre de 1960 se dispuso la progresiva eliminación de los tranvías y la transferencia de los servicios de transporte al capital privado (en la forma de cooperativas integradas por antiguos trabajadores de la E.T.R., en muchos casos con ómnibus transferidos a precios sumamente bajos).

Se dio inicio a un progresivo desmantelamiento de los vehículos (según recordaron testigos presenciales, las órdenes eran de “no dejar ninguna pieza que superara los 30 centímetros de tamaño”) conforme éstos eran dejados fuera de servicio con la progresiva sustitución de sus líneas respectivas por unidades automotrices.

Actualmente, y de la mano e ingenio de Eduardo Firpo, la réplica de un viejo tranvÌa de 1910 aporta un nuevo atractivo turÌstico a la ciudad. Recorre el casco histÛrico, al igual que lo hacÌa hace casi 100 años.

El vehículo está realizado sobre el chasis de un ómnibus del transporte urbano de pasajeros, que fue reciclado por Firpo durante casi dos años.

“Yo tenía una foto de un tranvía donde se veía la campana que se hacía sonar para anunciar su partida”, dijo Firpo. Sobre el origen de la idea añadió que “tenía la ilusión de sacar esa foto en el mismo lugar, y poder tocar la campana”.

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